miércoles 22 de diciembre de 2010

HAENDEL 11, 1 I


El título no es el número de una obra del famoso compositor alemán Georg Friedrich Haendel, sino la dirección de mi nuevo hogar desde hace poco más de dos meses. Por supuesto es el lugar desde donde se escribe Letrasterero. Cada vez menos creo en las casualidades y más en las causalidades. Estoy casi convencido que la creciente conexión que tengo con la música en los últimos tiempos ha sido producto del deseo. Que mi nueva calle tenga nombre de un músico es parte de lo que estoy llamando y por consecuencia atrayendo.

Para continuar con este proceso de conexión con la música y disminuir mi ignorancia en esta materia me he puesto en la tarea de investigar un poco quien es el señor que le da nombre al lugar donde vivo. Ya tenía conocimiento que Haendel ó Händel (se puede escribir de las dos formas) era el compositor del Messiah, una de las obras más ejecutadas por estos días navideños en el mundo occidental-cristiano.

Ahora no voy a escribirles la biografía de este músico alemán-inglés que desarrolló gran parte de su carrera en Inglaterra durante el siglo XVIII. Sólo quiero destacar la importancia que ha tenido Haendel para la música gracias al inmenso e impresionante legado musical. Esta figura del Barroco logró componer 43 óperas, 26 oratorios, y una gran cantidad de piezas corales entre las que destaca popularmente Hallelujah.

Haendel logró influir en hombres que también cambiaron el curso de la historia de la música como Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig Van Beethoven, Joseph Haydn, entre otros. "Händel es el compositor más grande que ha existido jamás, me descubro ante él y me arrodillaría ante su tumba". Eso afirmó Beethoven en 1824, mientras que el genio de Mozart expresó lo siguiente del compositor barroco: "Handel entiende el efecto mejor que todos nosotros, cuando quiere, golpea como un rayo".


Stanley Kubrick, otro genio en este caso del cine, supo sacarle provecho al talento del compositor germano-británico para darle intensidad a una de sus exitosas películas, Barry Lyndon (1975). Disfruten de la pieza Sarabande de la Suite en Do menor parte importante en la película del cineasta inglés.  (Ver Video)




Sarabande emotiva pieza que sin duda tiene un protagonismo relevante en la trama de la película de Barry Lyndon.

Como estamos en días de Navidad quiero brindarles desde Haendel 11,1 I el Hallelujah del Mesías de Georg Friedrich Haendel. (Ver Video)



Estamos cerrando un año y preparándonos para otro según nuestro calendario greco-romano. ¡Espero que lo pasen como desean, solos ó acompañados y donde quiera que se encuentren!

Feliz Navidad, Año, Hannukah...!!!!

Adrián Naya

jueves 9 de diciembre de 2010

Did qué????

"Didgeridoooooooooooo..."

"Ohmmumhoumnhnuonnnnhiiiiiououououhnnmouououo". Es bastante complejo intentar explicar con letras el sonido que emite el ancestral instrumento musical de origen australiano llamado Didgeridoo. El mismo sonido que ha retumbado con cierta frecuencia en mi cabeza en los últimos años, meses, y aún más por estos días.

El Didgeridoo es simplemente un tronco de madera ahuecado que al ser soplado por uno de sus extremos produce una sonoridad grave muy perculiar. Por miles de años su construcción se debió a la eficaz acción de las termitas sobre los árboles de eucalipto en Australia. Ahora en este mundo globalizado, puedes encontrar el Didgeridoo fabricado por artesanos utilizando maderas de cedro, pita, bambú y otras clases de materiales.

La primera vez que ese peculiar sonido quedó atrapado en mi cabeza  fue el 24 de septiembre de 2004 en Barcelona, España.  Ese día la ciudad condal vibraba de música por muchas de calles y plazas gracias a la celebración de su patrona, la Merced. De hecho ese día venía de ver a los mexicanos de Café Tacuba en la plaza del Raval, cuando bajando por la famosa Rambla me "tropecé" con el envolvente sonido del Didgeridoo. Un chico bastante rubio, delgado y sin camisa soplaba el largo tronco que llegaba hasta el suelo y producía el comentado sonido grave envolvente que hacía detener a muchos de los que pasabamos por allí. Otro joven de similar aspecto nórdico tocaba la batería para completar una excelente orquesta de dos y que transformó ese boulevard catalán en una pista baile. Los años pasan pero ese rato agradable no se borra tan fácilmente.

En estas últimas semanas esas imágenes y sonidos de aquella noche de fiesta han vuelto con más fuerza recientemente, gracias a un libro en el que participo y a un compañero de trabajo. Tener que escribir sobre Instrumentos musicales 'raros' ó curiosos me "obligaba"  a incluir el mencionado Didgeridoo. Por supuesto, el ejercicio de leer y escribir sobre esta trompa aborigen provocó el efecto de rebote sonoro en mi "azotea". Y para completar la re-conexión con este instrumento un colega (Guillermo. Ver foto) ha tenido la sensacional idea de comprarse un Didgeridoo de pita y permitirme volver a disfrutar, y aún más de cerca, esas agradables vibraciones.

He buscado un vídeo que intente reflejar lo vivido con el Didgeridoo esa noche de fiesta por Barcelona y lo que he encontrado es a un excelente hombre-orquesta llamado Xavier Rudd. Este australiano toca la guitarra, dobro, bajo, djembé, armónica, tambores aztecas, y por supuesto el Didgeridoo. En el siguiente vídeo Rudd enciende la fiesta de forma similar a la vivida a sus años, pero en este caso el sólo con varios instrumentos. (Ver Vídeo)




Xavier Ruud no es el único que ha aprovechado el sonido de este instrumento de viento, músicos como Jono Callow, Jeremy Donovan ó Wallice Buchanan también han difundido las virtudes del sonido de Didgeridoo por el mundo. Por cierto Wallice ha sido el responsable de ejecutar este instrumento para la reconocida banda de fusión, funk y acidjazz Jamiroquai.

Disfruten de la trompa ancestral australiana adaptada en esta oportunidad a la música popular gracias a la mencionada agrupación inglesa . (Ver Vídeo)





Según el compañero de trabajo (Guillermo) y por lo que he averiguado, el Didgeridoo tiene la capacidad de llevar a estados de relajación y concentración tanto al músico que lo interpreta como al oyente del mismo. Hay personas que incluso lo han usado para meditar gracias a su timbre y fecuencia muy similar al OHM que es utilizado en la filosofía Zen, Hindú ó Budista. Para los aborígenes australianos el Didgeridoo ha sido un instrumento de comunicación, de ceremonia, e incluso utilizado para conectar  supuestamente con sus sueños.

Los invito a disfrutar de este instrumento y más que a escucharlo a sentirlo."Ohmmumhoumnhmnuonnnnnhiiiiiououououhnnnmouououo".

Adrián Naya